¿Cómo me suplemento? Kinerveda® para saber qué tomo y cómo lo tomo

suplementos naturales
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Hay un armario en muchas casas que se ha ido convirtiendo poco a poco en una pequeña farmacia nutricional.

Ábrelo.

Quizá encuentres un bote de magnesio comprado porque alguien dijo que ayudaba a dormir. Vitamina D de aquel invierno en el que una analítica salió baja. Un probiótico que sobró después de tomar antibióticos. Omega 3. Colágeno. Algún complejo vitamínico. Cúrcuma. Melatonina.

Y probablemente uno o dos productos de los que ya ni siquiera recuerdas exactamente para qué servían.

 

¿Cuándo tiene sentido la suplementación?

 

La suplementación ha cambiado muchísimo durante los últimos años. Sustancias que antes aparecían casi exclusivamente en consultas o establecimientos especializados forman ahora parte de conversaciones cotidianas. Hablamos de creatina, ashwagandha, magnesio, vitamina D o probióticos con una familiaridad que habría resultado extraña hace apenas unas décadas.

Las redes sociales han acelerado todavía más ese fenómeno.

Cada cierto tiempo aparece una molécula nueva que parece servir prácticamente para todo.

Y ahí comienza un problema interesante.

Un suplemento puede tener estudios detrás y seguir sin tener demasiado sentido para una persona concreta.

Pensemos en algo tan conocido como el hierro.

Es un mineral imprescindible para el organismo y su deficiencia puede producir problemas importantes. Precisamente por eso tomar hierro cuando existe una indicación y tomarlo simplemente “para tener más energía” son situaciones completamente diferentes.

Con la suplementación ocurre algo parecido constantemente.

Antes de preguntarnos qué producto tomar, hay una pregunta bastante menos atractiva:

¿Para qué quiero tomarlo?

 

Y después vienen otras.

  • ¿Existe realmente una necesidad?
  • ¿Qué cantidad se ha estudiado?
  • ¿Durante cuánto tiempo?
  • ¿En qué forma química?
  • ¿Puede interactuar con algún medicamento?
  • ¿Tiene sentido combinarlo con lo que ya estoy tomando?

 

La palabra “natural” tampoco responde a ninguna de esas preguntas.

 

Las plantas contienen sustancias químicas. Los alimentos contienen sustancias químicas. Nuestro cuerpo está formado por sustancias químicas. Algunas tienen efectos fisiológicos potentes y precisamente por eso pueden ser interesantes.

También precisamente por eso merece la pena utilizarlas con criterio.

Esta semana queremos proponerte algo que probablemente te llevará menos de diez minutos. Busca todos los suplementos que tengas actualmente en casa y colócalos juntos encima de una mesa.

Después coge uno por uno.

Si sabes exactamente por qué lo estás tomando, déjalo a un lado.

Si no recuerdas para qué lo compraste, cuánto tiempo pensabas tomarlo o quién te lo recomendó, colócalo en otro.

Puede que al terminar descubras algo bastante curioso sobre tu propio armario.

En Sampai Salud llevamos años trabajando con suplementación, fitoterapia y Medicina Tradicional China, y una de las preguntas que más nos interesa cuando valoramos un producto sigue siendo sorprendentemente sencilla: qué queremos conseguir con él.

Porque probablemente el futuro de la suplementación no consista en tomar cada vez más cosas.

Consista en saber elegir mejor.

Y si hoy has abierto ese armario, ya tienes por dónde empezar.

Y es por esto que trabajamos de forma personalizada con Kinerveda® en Sampai Salud, porque cada cuerpo tiene unas necesidades particulares o atraviesa momentos vitales diferentes, porque no es lo mismo suplementarte en el embarazo, que en el posparto, que a tus treinta o tus sesenta

La buena noticia es que si te estabas preguntando «cómo me suplemento» o «qué tomo para suplementarme», Kinerveda® responde a tus necesidades para que podamos crear un protocolo solo para ti observando tu lengua, tu iris, con kinesiología y tu analítica, porque podemos entenderte en tus 360 grados 

Así que si estás buscando una nueva forma de empezar a cuidar, pide tu valoración en sampaisalud.com

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